Y yo le respondo “dime a dónde quieres que vaya”,
no haciendo falta que me diga de nuevo,
que otra vez me repita “ven para acá”
acudo más rápido que el sonido del trueno,
me levanto raudo y voy corriendo allá,
donde me llame mi hermano, yo vengo.
Una y otra vez, lo diré una y otra vez, calla!
Escucha! a mí, Hermano me llama.
Y después de esta humilde declaración de regocijo y alborozo por tener un hermano como el mío (se siente, no todo el mundo puede tener esta suerte), os presento por si alguno no lo conoceis, alguno de sus trabajillos:

