El dolor y la mente

“Quizá la mayor facultad que posee nuestra mente sea la capacidad de sobrellevar el dolor. El pensamiento clásico nos enseña las cuatro puertas de la mente, por las que cada uno pasa según sus necesidades.

La primera es la puerta del sueño. El sueñó nos ofrece un refugio del mundo y de todo su dolor. El sueño marca el paso del tiempo y nos proporciona distancia de las cosas que nos han hecho daño. Cuando una persona resulta herida, suele perder el conocimiento. Y cuando alguien recibe una noticia traumática, suele desvanecerse o desmayarse. Así es como la mente se protege del dolor: pasando por la primera puerta.

La segunda es la puerta del olvido. Algunas heridas son demasiado profundas para curarse, o para curarse deprisa. Además, muchos recuerdos son dolorosos, y no hay curación posible. El dicho de que el tiempo lo cura todo es falso. El tiempo cura la mayoría de las heridas. El resto están escondidas detrás de esa puerta.

La tercera puerta es la puerta de la locura. A veces, la mente recibe un golpe tan brutal Continue reading

Perdonar…puede. Olvidar, jamás.

Por esos momentos en que echamos la vista atrás, y nos vienen a la memoria recuerdos, gratos momentos vividos, experiencias, sensaciones, incluso olores o sabores….y allí estaba esa persona a la que echamos en falta.

Eusong Lee, un estudiante, un artista, ha querido retratar con una sutileza, tacto y emotividad dignas de elogio, la vida de un hijo que añora a su padre, trabajador del World Trade Center…el 11-S.

Vedlo, y emocionaos.

Eusong Lee Blog

Vía: Fubiz

El arte de estresarse

Yo, que vivo en una gran ciudad, y a la que considero particularmente estresada, y estresante por la vertiginosidad de su ritmo de vida, de su día a día, del cumplimiento de horarios, y de la necesidad de llegar a los lugares de trabajo, procurando maximizar cada día más el tiempo que invertimos en ese desplazamiento…si cojo un autobús y luego el metro, quizás sea mejor que hacer dos transbordos en metro, pero quien sabe si cogiendo en este punto el cercanías…en fin…un cronometraje contínuo, un eterno contar estaciones, escatimar pasillos, escaleras, ascensores…

Hombres trajeados, mujeres elegantemente vestidas, andan a pasos acelerados, cuando no corriendo, por pasillos interminables, por tramos eternos de escaleras mecánicas, en pos de llegar a sus destinos.

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