Once de marzo

En la memoria perdurarán todos aquellos que se fueron,
nueve años ya hace que muchos de los nuestros no están,
puede llegarse a perdonar, sin pensar en que nos los arrebataron,
independientemente del verdugo, perenne es el vacío que dejaron,
hágase el silencio pues cada mañana, para no permitirse olvidar.

0 Once de marzo

 

11M2004
Never forget

Memories (XI)

11.Connected

10.Connected Memories (XI)En casa, en el trabajo, en la calle, en el metro, paseando, en autobús…siempre conectado. Mandando, recibiendo, enviando, marcando, haciendo. Mails, correos, toques, sms, perdidas, llamadas… Esperando que alguien de señales de vida, irrumpiendo en el sueño de otro, lanzando un globo sonda, descolgando una llamada, rechazando otra, perdiendo una que no querias perder, olvidando el teléfono en alguna parte, dejandolo en silencio para que no te molesten, llevandotelo a todas partes esperando que suene. Sonriendo al ver “Recibididos (1)”…una respuesta, una iniciativa, una señal, un algo…y yo me digo: “¿Antes no viviamos tan felices sólo llamándonos al fijo?”.

De vez en cuando, un rato, una tarde, un momento. Con la incertidumbre de no saber si localizaríamos a la persona a la que llamábamos, viviímos libres de estar donde quisiéramos, a no ser que esperasemos una llamada segura en un momento predeterminado…ahora…siempre enganchados a una terminal como si fuese una bombona de oxígeno sin la cual no pudiesemos respirar. Todos, conectados.

Memories (X)

10.Japón Ayala

12.Japo Ayala 1024x768 Memories (X)Tres de la tarde. Uno de mis nuevos restaurantes favoritos. Luz ténue. Saludos iniciales, entramos de la mano. Adelante, buenas tardes, bienvenidos. Nos conducen, nos dejamos guiar, nos sentamos. Rincón recogido bajo un gran lienzo rojo, bromeamos, reímos, con la mirada nos decimos todo…también comemos. Trajín de camareras, ir y venir de camareros. La vida fuera de la mesa, va mucho más rápido, se acelera. Un plato, dos platos, tres platos….faltan los yakisoba!! Ahí llegan, sonrío, sonríe…comemos. Todo está delicioso, saboreado entre risas, gestos y miradas…el postre. Helado de sésamo. Dos cucharas. Compartimos, paladeamos. Las dos cucharas descansan una encima de otra en el cuenco que trajo, antes frío, el helado, y ahora calmo y templado, se caldea a temperatura ambiente. Nuestras manos, las imitan. La cuenta, pagamos. Ya nos vamos. Hasta luego. Buenas tardes. Hasta otra.